miércoles, 8 de mayo de 2013

Película: San Miguel Canoa



San Miguel Canoa


14 de septiembre de 1968. Cinco jóvenes empleados de la Universidad Autónoma de Puebla deciden ir a escalar el volcán La Malinche. El mal tiempo no les permite ascender, y tienen que pasar la noche en el pueblo de San Miguel Canoa, en las faldas del volcán. En esos días de conflictos estudiantiles, los jóvenes son tomados por agitadores comunistas y el pueblo -convencido por el párroco local de que los comunistas quieren poner una bandera rojinegra en la iglesia- decide lincharlos.



Nivel socioeconómico.
El nivel económico y social que presenta este pueblo en definitiva es de un nivel bajo, al no poder trabajar y fomentar la principal actividad que es la tierra y el campo gracias a la erosión de la misma, lo que solo les deja la alternativa de trabajar con carbón. Al estar alejado de Puebla y solo colindar con “La Malinche”, no cuenta con los servicios básicos  y necesarios para una vida digna.



¿Quién propicio el rumor?
Al principio de la película es notable que el padre es quien anuncia que los estudiantes de una Universidad visitarían el pueblo  corriendo el rumor por todas partes de este suceso que es algo trascendente.



Papel que juegas los medios de comunicación masiva.
En este pueblo en efecto tienen una gran repercusión ya que más allá de usarse como un medio para difundir información relevante o que fomente la cultura, solo se hacen anuncios banales sobre la vida privada de las demás personas y solo son emitidos por el Padre quien parece ser es el que controla en trafico de información.



Contexto sociocultural.
El control total lo tiene la iglesia quien se encarga de manejar todos los asuntos que meramente competen a los habitantes. Además de que la educación básica es escaza y de baja calidad teniendo unas cuantas primarias y tan solo una secundaria es notable que se busque el rezago educativo.




Teoría de la Exposicion Selectiva Klapper


Teoría de la exposición selectiva 


La percepción selectiva forma parte de un conjunto de procesos que actúan como barrera entre el mensaje y el receptor en el contexto comunicativo. Fue descrita por Joseph Klapper, integrante del equipo de investigación de Paul Lazarsfeld, en “Los efectos de la comunicación de masas” (1960), una obra que recogía buena parte del estudio realizado sobre comunicación hasta el momento y que formalizó la teoría de los efectos limitados.

Los procesos selectivos, en los que se enmarca la percepción -y que se describirán a continuación-, actúan junto a los medios de comunicación como un factor reforzador de actitudes e ideas y no como un factor de cambio. Es decir, que los medios masivos no se consideran una causa suficiente y necesaria para producir cambios en los receptores -como postulaba la teoría de la aguja hipodérmica-, sino que actúan como agente cooperador junto a otros estímulos.

Las fases que componen los citados procesos selectivos son las siguientes
Exposición selectiva. Los receptores tienen intereses y opiniones propios que los llevan a exponerse a aquellas comunicaciones de masas con las que tienen más afinidad. Por tanto, evitan inclinarse por informaciones contrarias a su punto de vista.

Empíricamente, en el contexto político algunos autores comprobaron que las campañas eran seguidas con más intensidad por los simpatizantes de cada una de ellas. Schram y Carter (1959) lo demostraron: una emisión de televisión patrocinada por el partido republicano tiene el doble de probabilidades de ser vista por republicanos que por demócratas.

Percepción selectiva. Según Klapper, la percepción está “parcial o totalmente determinada” por las rutinas de las personas (lo que perciben habitualmente) o sus expectativas (lo que desean percibir, o la recompensa que esperan obtener de la percepción); así pues, se fijan en estímulos relacionados con sus necesidades actuales (Kotler, 2009). Siguiendo la fase anterior, si un receptor se expone a una información a la que no es afín, modificará mentalmente su contenido para adaptarlo a su punto de vista. Es decir, que el receptor interpreta los mensajes de acuerdo a principios subjetivos para ajustarlos a su posición: en esta fase tiene lugar, por tanto, una interpretación selectiva.

Para demostrarlo, Allport y Postman (1945) enseñaron a varios sujetos una fotografía que retrataba a un hombre blanco blandiendo una navaja ante otro negro. Al pedirles que describieran la imagen a otras personas, casi todos cambiaban la situación: la navaja estaba en las manos del hombre negro.

Retención selectiva. A largo plazo, se retiene mejor la información que coincide con las convicciones preestablecidas del receptor. Levine y Murphy realizaron un experimento para comprobar esta hipótesis: dieron piezas de información prosoviética y antisoviética a estudiantes afines a sendas corrientes ideológicas. Transcurridas unas semanas, el grupo simpatizante con cada una recordaba mejor lo que decía su pieza que lo que decía la pieza antagónica. Sin embrago, Klapper señala que los resultados no son conclusivos.

Algunas justificaciones para este fenómeno (Worchel y Cooper, 2000) son que la información afín se codifica más fácilmente en la memoria, porque coincide con los esquemas de valores presentes; o que el cerebro tiende a eliminar información que no le es útil, acumulando, por tanto, más información que le es congruente
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Teoría de Usos y gratificaciones




Teoría de usos y gratificaciones




La teoría de usos y gratificaciones se consolidó en la década de los 60, gracias a la aportación de diversos autores como Elihu Katz, Jay G. Blumler y Michael Gurevitch.


Durante los primeros años del siglo XX, la mayoría de las teorías de la comunicación se centraron en los efectos de los medios en la sociedad. Una sociedad considerada como una totalidad en equilibrio y estable gracias a la labor que desempeñaban los medios, a los que se les atribuía un poder casi ilimitado y unilateral.



Sin embargo, a mediados del siglo, la preocupación de los teóricos pasó a centrarse, en lo que hacía la audiencia con los medios, al mismo tiempo que se concebía la sociedad, ya no como una entidad unitaria o una simple masa, sino fragmentada es vista individual, que optaba por determinados mensajes según sus necesidades.


Principios de la teoría de usos y gratificaciones

Cada individuo selecciona los estímulos a los que quieren responder, atendiendo a causas como sus valores, intereses y funciones sociales. Por tanto, más que ser los medios los que dicen al espectador qué ver, son los usuarios de forma activa los que lo deciden, atendiendo a sus necesidades y la gratificación que les proporcionen.



Cuestiona la relación directa entre estímulo y respuesta, atendiendo al hecho de que cada uno de los destinatarios de un mismo mensaje, viene precedido por un contexto el cuál condiciona el efecto de dicho mensaje. Por tanto, no son solo los estímulos los que ponen en marcha el proceso comunicativo, sino los propios receptores al elegir el contenido e interpretarlo. Los estímulos generan unos efectos tan sólo si el individuo quiere responder a ellos."



Los medios compiten entre ellos, y al mismo tiempo con otras fuentes, para lograr la atención del público que busca satisfacer sus necesidades

Según Katz, Gurevitch y Hass (1973) los receptores a la hora de consumir los mensajes buscan satisfacer 4 tipos de necesidades:

Integración a nivel social y personal: las relacionadas con el refuerzo de sus caracteres de su personalidad así como de sus relaciones personales.

De evasión o escape: relacionadas con el deseo de diversión y entretenimiento

Cognitivas: aquellas asociadas a todo lo que tiene que ver con informarse.

Afectivas-estéticas: las relacionadas con el refuerzo de experiencias emocionales y de placer.



Rumor



Son proposiciones para ser creídas que se transmiten de persona a persona, habitualmente de forma oral, sin que existan datos para comprobar su veracidad. Se trata de especulaciones no confirmadas que se intentan dar por ciertas con un objetivo determinado, y que condicionan el comportamiento de los demás por encima de la información objetiva.

Rumor







Funcionalismo



Funcionalismo


El funcionalismo es una corriente teórica surgida en Inglaterra en los años 1930 en sociología y antropología social.


A diferencia de la Teoría de usos y gratificaciones, considera a la sociedad como una totalidad marcada por el equilibrio, y en la que los medios tienen una gran importancia dentro de la estabilidad social. Las sociedades disponen de mecanismos propios capaces de regular los conflictos y las irregularidades; así, las normas que determinan el código de conducta de los individuos variarán en función de los medios existentes y esto es lo que rige el equilibrio social. Por tanto podríamos entender la sociedad como un "organismo", un sistema articulado e interrelacionado constituido por partes. A la vez, cada una de estas partes tiene una función de integración y mantenimiento del propio sistema.


Esta teoría establece que la sociedad se organiza como un sistema social que debe resolver cuatro imperativos fundamentales para subsistir:
· Adaptación al ambiente
· Conservación del modelo y control de tensiones
· Persecución de la finalidad
· Integración

De acuerdo al rol que asuman los subsistemas para resolver estos problemas fundamentales, actuarán como funcionales o disfuncionales.





Estereotipo


Un estereotipo consiste en una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo. Esta imagen se forma a partir de una concepción estática sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad.


Un elemento que afecta considerablemente la manera en la que un grupo mira a otro, es decir que permite la creación de estereotipos, es la publicidad, lo que se intenta inculcar en el pensamiento colectivo a través de los medios. Un ejemplo de esto es la publicidad machista que intenta convencernos por ejemplo de que los autos son para los hombres (es decir que a todos los hombres le gustan los vehículos y a las mujeres les tienen sin cuidado) y las cremas para el cuerpo son para las mujeres (es decir que a todas las mujeres les interesa muchísimo su aspecto físico y a los hombres no les preocupa el suyo).


En la publicidad machista se presenta la imagen de la mujer como la de alguien heterosexual, casada con un hombre, que realiza las tareas de la casa y cuida de los hijos que ambos tienen en común. Sus profesiones suelen ser de enfermera, profesora o secretaria (siempre con un jefe, en su mayoría hombre). Y si no es así, la presentan como un ser frívolo, superficial, tierno, objeto del deseo de los hombres (jamás se menciona la homosexualidad), culpable de los divorcios y con una gran inestabilidad emocional.


Por su parte, el hombre es un ser fuerte, equilibrado, un padre inequívoco, que se ve rebalsado por los problemas de la casa (de los que su mujer es culpable) y se refugia en la “cerveza del sábado” con sus amigos o en su trabajo, para evitar las situaciones que le causan estrés





Prejuicio

El prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar (juzgar las cosas sin tener cabal conocimiento o antes del tiempo oportuno). Un prejuicio, por lo tanto, es una opinión previa acerca de algo que se conoce poco o mal.

Un prejuicio es una crítica que se realiza sin tener los suficientes elementos previos para fundamentarla.

Este tipo de formas de pensar están vinculadas a la discriminación. Los prejuicios suelen ser negativos (se rechaza a algo o alguien antes de tener el conocimiento suficiente para juzgarlo con motivos) y fomentan la división entre las personas: si un sujeto cree que alguien es malo, no se acercará ni siquiera para conocerlo y comprobarlo.